miércoles, 7 de abril de 2010

PRÁCTICA 2. “DE CÓMO HEMOS IDO APRENDIENDO A ENSEÑAR"

1. ¿Cómo es nuestra práctica educativa o, si no hemos trabajado aún como docentes, nuestra práctica educativa ideal? ¿Responde a algún modelo de enseñanza? Haciendo un análisis transversal de nuestra práctica con las características atribuidas a las diferentes perspectivas, ¿a cuál se acerca más y por qué?
Nuestra práctica educativa diaria se encuadra entre dos perspectivas muy claras, la técnica y la práctica. Principalmente tenemos que ser sinceros, se basa en la perspectiva técnica, pero nuestra dirección cada vez tiende más hacia la práctica dónde prima un currículum abierto y flexible.
El modelo de enseñanza al que corresponde prácticamente es al de enseñanza tradicional, aunque con matices, pues nuestra tendencia se dirige cada vez más hacia un modelo de enseñanza basado en la investigación, en la colaboración y el trabajo en equipo.
Nuestra experiencia práctica responde principalmente a un modelo tradicional, donde se transmite a los alumnos unos conocimientos que ya vienen marcados, unas metas y contenidos a trabajar y donde se aconsejan unos procedimientos metodológicos y unos criterios de evaluación. Nuestra labor, se limita principalmente al trabajo en el aula, donde se considera al alumnado como una homogeneidad. Somos conscientes de que estamos tendiendo a cambiar esta forma de impartir clases, introduciendo matices, pues nuestra tendencia se dirige cada vez más hacia un modelo de enseñanza basado en la investigación, en la colaboración y el trabajo en equipo.
Nos sentimos identificados fundamentalmente con la perspectiva técnica donde el saber es objetivo, externo, independiente de los intereses y sentimientos del alumno, donde el curriculum es rígido en la formulación de objetivos y contenidos presentado a profesores y alumnos a través de materiales rígidos para una aplicación mecánica. El programa, su desarrollo, se considera lo más importante, los contenidos se tratan disciplinariamente, es decir, de forma compartimentada y atomizada por asignaturas y temas sin relación alguna entre ellos. El libro de texto se sigue a rajatabla. Los objetivos eran entendidos como productos, como estados finales que se proyectan sobre el alumno y que éste debe rendir cuenta en exámenes. La enseñanza se reduce a una mera actividad instrumental.
Los integrantes del grupo más noveles, comenzamos nuestra labor educativa con la idea de introducir la perspectiva práctica y utilizarla, ya que hemos vivido otro tipo de experiencias personales y de formación, pero una vez, dentro del contexto escolar nos encontramos con una realidad que nos condiciona, en parte, a seguir utilizando la perspectiva técnica. Sin embargo, una compañera con más experiencia, señala que antes de su etapa de madurez su enseñanza se acercaba más a una perspectiva técnica, pero actualmente, su acción es más personal y dirigida al alumno de forma individual, a sus intereses, a sus capacidades, aptitudes, donde tiene en cuenta sus conocimientos previos, donde tiene un curriculum que le marca, pero que lo hace más flexible y adaptado a la realidad teniendo en cuenta el contexto que me rodea.
Sería lo idóneo este tipo de perspectiva, que rompa con la forma tradicional de la escuela en los últimos años, claro que para ello hace falta un cambio de mentalidad en todos los sectores de la comunidad educativa.


2. ¿Cómo hemos llegado a pensar como pensamos sobre educación y a actuar como actuamos? ¿De dónde proceden nuestras formas de pensar y de actuar? ¿De nuestra socialización como estudiantes y profesorado? ¿De los Planes de Formación y de cómo fueron desarrollados? ¿De la cultura institucional donde desarrollamos nuestra profesionalidad? ¿Se han visto limitadas nuestras teorías por las condiciones escolares y por las condiciones laborales?
Pensamos que nuestra forma de actuar procede de nuestro proceso de socialización como profesores y estudiantes. Los Planes de formación han contribuido a enriquecernos en algunas facetas, aportándonos el conocimiento que no teníamos al comienzo, pero ha sido nuestra práctica con los alumnos los que han determinado los cambios.
Todos hemos sido enseñados de la manera tradicional, por lo que cuando llegamos a un centro a impartir clases seguimos inconscientemente esta misma manera de enseñar al alumnado, conocíamos otras alternativas, pero no hacíamos uso de ellas debido a nuestra inexperiencia. La cultura institucional desarrollada en el centro también ha influido en demasía, las condiciones escolares ha veces han limitado nuestra propia labor docente, por falta de recursos, por el contexto, por los propios compañeros que no han aceptado nuestra forma de pensar, por las presiones sociales, por la Administración que nos impone un curriculum ya establecido y del que no nos podemos salir, etc. Con el paso del tiempo se hace uno más firme y sabe qué tiene que hacer y se tiene más en cuenta al alumno y a la realidad social en la que realizamos nuestra labor educativa.


3. Describimos y comentamos, desde nuestra perspectiva actual, las principales etapas o ciclos formativos por los que ha transcurrido nuestras biografías y qué supusieron para nosotros.
Todos hemos coincidido en:
- Una fase de formación inicial: en la facultad hemos adquirido las habilidades, conocimientos, hábitos, valores y actitudes necesarias para el desarrollo de nuestro trabajo, pero esta formación recibida es insuficiente, sin embargo, condiciona todo el proceso posterior. Nos aporta unos elementos mínimos que nos capacitan para enfrentarnos a la tarea de la enseñanza, sobre todo, teóricos, sin embargo adolecemos de lo práctico. Como afirma Zeichner (1987), en esta fase no nos proporcionan todos los conocimientos y destrezas que requeriremos a lo largo de nuestra carrera profesional.
- Etapa de iniciación en la labor educativa: que dura los primeros años de ejercicio profesional como profesor principiante (de uno a cinco años). Es un período de transición donde hay un proceso de socialización muy importante que implica complejas interacciones entre los nuevos profesores, los profesores experimentados y sus situaciones sociales, donde hemos aprendimos mucho, ya que ha sido un período muy productivo. Los compañeros de profesión han sido nuestros tutores y guías, nos han enseñado a enfrentarnos a nuestra realidad educativa, a empatizar con nuestros alumnos, a responsabilizarnos de nuestras actuaciones, a reconocer las necesidades de nuestros alumnos, etc. También ha sido importante nuestra predisposición por aprender, nuestras ganas de hacer bien nuestra labor, nuestro entusiasmo que nos hizo apuntarnos a distintos curso ofertados por los Centro de Profesores como aporte del conocimiento que no teníamos.
- Una etapa de formación continuada: tres de los integrantes, actualmente nos estamos iniciando en esta etapa. La otra compañera, al ser más veterana en la profesión, manifiesta que las actividades formativas realizadas a lo largo de su profesión han estado destinadas a mejorar y a extender sus capacidades. La meta final es mejorar la calidad de los procesos de aprendizaje de los alumnos. En su caso, hasta el momento le ha resultado una etapa muy productiva, se siente una docente activa y abierta a todas las posibilidades de enseñanza y no se conforma con lo que le han marcado desde fuera, sino que busca otras posibilidades de enseñanza para sus alumnos. Ha aprendido de sus compañeros e intenta trabajar en colaboración con ellos, haciendo uso de las nuevas tecnologías que va aprendiendo en distintos cursos y practicando.


4. ¿Cómo reconstruir nuestra práctica educativa? ¿En qué cosas podríamos innovar? ¿Hay algo por lo que merecería la pena luchar? ¿Qué tendríamos que hacer para introducir esos cambios?
En primer lugar gracias a la formación continua del profesorado podemos llegar a avanzar de manera adecuada en nuestra práctica educativa, ya que nos pueden aportar la llave para innovar aún más. Intentar hacer una escuela más crítica, rompiendo con la educación tradicional, ya que la escuela debe innovar y caminar pareja a la sociedad, ya que esta es cambiante.
Como hemos comentado, nuestra práctica educativa ha de adaptarse a la realidad social en que vivimos, se ha de aceptar diversidad cultural e incluirla en nuestras aulas. Tenemos que romper con el curriculum único e igual para todos y hacerlo más flexible y heterogéneo. Debemos pasar del plano teórico a la parte práctica de la enseñanza, donde el alumno construya su propio aprendizaje significativamente en interacción con sus compañeros a través del trabajo en grupo. Debemos hacer nuestras aulas más vivas, tratando temas más cercanos a las vidas de nuestros alumnos y que les sirvan para desenvolverse en el futuro. Debemos trabajar de forma colaborativa con el resto de los profesores de nuestros centros, sabiendo que todos aprendemos de todos. Debemos romper con las asignaturas aisladas e ir hacia un modelo interdisplinar, una manera más global de tratar los distintos contenidos. Para introducir estos cambios, tendríamos que romper un poco con lo establecido, seguir nuestros propios principios. Tener en cuenta el currículo establecido pero adaptarlo a nuestros alumnos y no sentirnos presionados por ello.


5. ¿Hasta qué punto y de qué manera las escuelas y el profesorado reconocen y capitalizan, o son incapaces de hacerlo, las flexibles identidades de una población estudiantil diversa y plural?
El profesorado reconoce la diversidad del alumnado, pero le cuesta trabajo adaptarse a él, sigue trabajando sobre un alumnado homogéneo y es reticente a trabajar en la heterogeneidad, debido a que, en ocasiones, no podemos atender de la manera adecuada por falta de recursos, tanto humanos como materiales, por cuestiones de formación, falta de tiempo, mucho trabajo burocrático, la ratio, etc…
Aunque actualmente hay una legislación que recoge la atención a la diversidad, vemos que hay cierta diferencia entre lo que se espera y lo que en realidad sucede en las aulas.


6. ¿En qué sentido la profesión docente está desprofesionalizándose o ampliando su profesionalización y cuáles serían sus efectos?

Por un lado, existe un claro ejemplo de profesionalización donde se están adecuando cada vez más los programas de formación del profesorado, incluyendo aspectos tales como: la utilización de las nuevas tecnologías, sobre coeducación, interculturalidad, bilingüismo, etc.
Por otro lado, se nos demanda ser técnicos en muchas cosas, una continua ampliación de responsabilidades hacia tareas distintas de las de impartir clase, se aumentan las tareas de gestión, de burocracia y organización de los centros, se nos exige participación en distintas comisiones y proyectos. Esto lleva un poco al abandono de su tarea profesional, a someterse a lo que les manda y aislarse, inhibiéndose, con el riesgo de cansancio y estrés que acompaña a esta postura.


7. ¿Cuáles crees que son las principales resistencias y obstáculos a la formación continua o al desarrollo profesional del profesorado en tu entorno y a qué crees que se deben?

Principalmente las resistencias y obstáculos suelen ser, sobre todo:
- La pasividad y conformismo de algún sector del profesorado generado en el contexto escolar como resultado de la imposición de programas, normas, métodos.
- El miedo al cambio ya que produce incertidumbre e inseguridad.
- Las ayudas de formación hacia el profesorado pueden entenderse como tiempo añadido a su horario profesional.
- La falta de tiempo, ya que estamos saturados de trabajo a nivel administrativo, nos referimos al desarrollo de planes, programas, proyectos, preparación de las clases diarias, planificación y temporalización de contenidos, etc.
- La falta de comunicación entre los diferentes profesores.
- Las propias barreras del sistema escolar y social.

No hay comentarios:

Publicar un comentario